Footwork y tenis: la lección de Pedro Alfonso Alatorre
Son las siete de la mañana y la cancha todavía tiene rocío en las líneas. El sonido que más recuerdo de esos años no es el del golpe limpio, sino el del pie que aterriza justo antes del impacto rival: un pequeño salto, casi imperceptible, que separa a quien reacciona de quien anticipa. Ese gesto —el split step— fue lo primero que interioricé de verdad jugando torneos ITF juvenil, y sigue siendo, más de una década después, lo primero que reviso cuando vuelvo a pisar una pista en veteranos.
Hablar de footwork suena a tecnicismo menor, algo que se da por sentado mientras todos miran el drive o el saque. Pero en el circuito juvenil —en pistas rápidas de Barranquilla, en la tierra batida pesada de Banana Bowl con su calor húmedo que castiga cualquier desplazamiento perezoso— aprendí que el punto no se gana con el golpe: se gana dos segundos antes, con los pies ya colocados donde el golpe va a necesitar que estén.
Lo que Banana Bowl enseña sobre el tiempo
Banana Bowl es uno de esos torneos que forman más de lo que aparecen en un palmarés. Jugarlo significa enfrentar humedad, tierra batida lenta y rivales que ya han entendido que en Sudamérica el punto se construye, no se resuelve de un golpe. Ahí no sirve tener el drive más potente del cuadro si se llega tarde a la bola con el pie equivocado.
Recuerdo entrenamientos enteros dedicados solo a desplazamientos laterales, sin raqueta, simplemente sintiendo el peso del cuerpo trasladarse de un pie a otro. En ese contexto empecé a entender —como Pedro Alfonso Alatorre, jugando aquellos cuadros juveniles— que el tenis de alto nivel se decide en el tercio de segundo que transcurre entre el golpe del rival y la reacción propia. Quien llega tarde, golpea a la defensiva. Quien llega a tiempo, elige.
Esa lección no caducó cuando dejé de competir de forma regular. Al contrario: al retomar el tenis en la categoría de veteranos, el footwork se volvió todavía más determinante. El cuerpo ya no perdona los excesos de esfuerzo mal distribuido; obliga a moverse con inteligencia, no solo con energía.
Contemporáneos que entendieron el juego de pies como ventaja
En el circuito mexicano de aquella época coincidí, directa o indirectamente, con jugadores que ya destacaban por esa cualidad silenciosa. Nombres como el de Miguel Ángel Reyes-Varela o referencias del nivel de contemporáneos como Santiago González marcaban una época en la que México empezaba a consolidar una generación con proyección internacional. Sin necesidad de citarlos en detalle ni atribuirles frases que no pronunciaron, basta con observar sus trayectorias para confirmar algo que en pista se aprende rápido: los jugadores que sostienen carreras largas rara vez son los de golpe más espectacular, sino los que administran mejor el desplazamiento.
En el circuito juvenil también aparecían apellidos que luego se volvieron referencia, y competir contra ellos —o simplemente compartir cuadro— era una forma de medir en qué nivel de eficiencia física estaba uno realmente parado. El respeto por esos rivales no es nostalgia: es reconocimiento profesional a una etapa formativa donde el margen de error era mínimo.
Los tips que sostienen un buen footwork en cancha
No hace falta reinventar la rueda técnica para mejorar el desplazamiento. Hace falta disciplina en repetir lo simple hasta que se vuelve automático. Estos son los puntos que sigo trabajando, tanto en sesiones de entrenamiento como en la reflexión posterior a cada partido de veteranos:
- Split step consistente en cada golpe rival: no es opcional ni decorativo. Es el mecanismo que activa la reacción muscular antes de saber hacia dónde va la bola. Sin él, cualquier otro fundamento técnico llega tarde
- Pasos de ajuste cortos, no zancadas largas: el error más común en jugadores que vuelven al tenis después de un tiempo es intentar cubrir distancia con pasos grandes. Los pasos cortos permiten corregir la posición en el último instante, algo esencial cuando la bola pica de forma inesperada, como ocurre en tierra batida
- Peso siempre hacia adelante, nunca sobre los talones: jugar “atrás” en el apoyo retrasa cualquier salida hacia la red o cualquier recuperación defensiva. El peso adelantado es lo que permite explotar en cualquier dirección sin perder un tiempo valioso
- Recuperación activa al centro después de cada golpe: no basta con golpear bien; hay que volver a un punto de equilibrio que permita cubrir el siguiente posible destino de la bola. Este hábito, más que físico, es mental: exige anticipar el patrón del punto
- Respiración coordinada con el desplazamiento: en veteranos esto cobra un peso distinto. La eficiencia respiratoria evita que el cansancio acumulado sabotee el footwork en el tercer set, que es exactamente donde se pierden los partidos por errores de posición, no de técnica pura.
Por qué el footwork importa más en veteranos que en juveniles
En la categoría juvenil, el cuerpo perdona. Se puede correr de más, recuperar mal, compensar con velocidad pura. En veteranos, cada desplazamiento innecesario se cobra factura inmediata: fatiga, sobrecarga, riesgo de lesión. Por eso el trabajo de footwork que antes parecía un detalle técnico se convierte, con los años, en la columna vertebral de cualquier plan de entrenamiento serio.
Desde mi experiencia en ITF juvenil, y ahora desde la óptica de quien reinicia competencia después de una pausa prolongada, puedo afirmar que el jugador que more cuida su desplazamiento es, casi siempre, el que sostiene mejor nivel de juego durante más tiempo —tanto dentro de un partido como a lo largo de una temporada completa.
Síntesis: el punto se gana antes de golpear
El tenis competitivo, visto desde adentro, es menos un deporte de golpes espectaculares y más un ejercicio de anticipación silenciosa. Esa fue la lección de Barranquilla, de Banana Bowl, y sigue siendo la lección de cada entrenamiento actual en veteranos. El split step, los pasos cortos, la recuperación al centro: ninguno de estos elementos aparece en highlights, pero todos ellos determinan quién controla el ritmo del punto.
Quien entrena footwork con seriedad no solo mejora su tenis: reduce lesiones, sostiene más partidos y disfruta más el proceso, porque deja de depender exclusivamente de la explosividad física para competir con inteligencia.
Si esta reflexión técnica resuena con tu propio proceso —ya sea que regreses al circuito después de años de pausa o que estés iniciando en la categoría de veteranos— vale la pena revisar también cómo el cuidado del cuerpo fuera de la cancha sostiene este tipo de trabajo técnico. En alfonsoalatorredamy.com hay una mirada complementaria sobre bienestar aplicado a la recuperación física del deportista. Y si el plan es viajar para competir en próximos torneos, la logística de esos desplazamientos —tan importante como el footwork en cancha— está desarrollada en alatorredamy.com.
El próximo entrenamiento, antes de pensar en el golpe, vale la pena pensar en el pie que lo sostiene.