Equipamiento de tenis: Pedro Alfonso Alatorre
Recuerdo la textura del grip todavía húmeda por el calor de Barranquilla, ese punto donde el aire pesa distinto y cada intercambio se siente más largo de lo que marca el reloj. Yo tenía la raqueta que “todos” usaban ese año en el circuito ITF juvenil, la misma que llevaban los jugadores que veíamos en las semifinales del Banana Bowl. No era la mía. Me tomó una lesión de muñeca y varios torneos perdidos entender que el equipamiento no se elige por prestigio, se elige por lo que tu juego necesita.
Volver a competir en veteranos, después de la pausa, me obligó a repensar todo eso desde cero. El cuerpo cambia, el swing se ajusta, y de pronto esa raqueta “ideal” de los 18 años ya no dialoga con un brazo de 40. Este artículo no es una guía de compras. Es lo que aprendí sobre elegir equipamiento con criterio propio, primero como junior tratando de sobrevivir el nivel de Banana Bowl, y después como jugador de veteranos que volvió a la cancha con otras prioridades.
El error común: copiar el setup de otro jugador
En el circuito juvenil mexicano e ITF es fácil caer en la tentación de imitar. Ves a un contemporáneo —alguien del nivel de un Herrera o un Pruvost en su momento, jugadores que uno respetaba y observaba de cerca en los cuadros del circuito MX— con cierta raqueta o encordado, y asumes que ahí está la clave de su juego. No es así. El equipamiento de un jugador top responde a años de calibración con su propio cuerpo, su velocidad de swing, su estilo de golpe.
Cuando yo jugaba el circuito juvenil, la presión de “verse profesional” pesaba tanto como el resultado del partido. Cambié de raqueta tres veces en un año siguiendo tendencias, no necesidades. El resultado fue inconsistencia en el toque y, eventualmente, una molestia en la muñeca que me costó semanas de entrenamiento. La lección quedó grabada: el equipamiento se elige desde el diagnóstico propio, no desde la comparación.
Lo que cambia entre juvenil y veteranos
En veteranos el cuerpo pide otras cosas. La recuperación es más lenta, el impacto en las articulaciones se siente distinto, y la potencia que antes salía del brazo ahora tiene que salir más de la técnica y menos del esfuerzo bruto. Adaptar el equipamiento a esta nueva etapa no es “bajar de nivel”; es jugar con inteligencia para seguir compitiendo con salud a largo plazo.
Los factores que sí importan al elegir raqueta y encordado
Después de años entre el circuito juvenil y el regreso en veteranos, esto es lo que realmente decide una buena elección de equipamiento:
- Peso y balance según tu swing actual, no el de hace diez años. Un swing más compacto —común en jugadores de veteranos que priorizan eficiencia— funciona mejor con raquetas de balance más neutro o levemente cabeza-pesada, que ayudan a generar potencia sin exigir tanto al brazo
- Tensión del encordado como variable de salud, no solo de control. Tensiones más bajas absorben mejor el impacto y reducen el estrés en codo y muñeca. En el circuito juvenil se busca control máximo con tensiones altas; en veteranos, la prioridad cambia hacia la prevención de lesiones sin sacrificar demasiado el control
- Grip size ajustado, revisado periódicamente. Un grip mal calibrado obliga a la mano a compensar, y esa compensación se traduce en tensión que sube por el antebrazo. Lo aprendí de la manera difícil en Barranquilla: un grip ligeramente pequeño me hizo apretar más de lo necesario durante partidos largos
- Calzado específico para superficie, no solo para estética. En tierra batida —terreno donde el circuito mexicano tiene fuerte tradición— el deslizamiento controlado exige un patrón de suela distinto al que se usa en cancha dura. Elegir mal aquí afecta directamente el footwork y, con el tiempo, las rodillas
- Cuerdas híbridas para quienes regresan después de una pausa. Combinar poliéster en verticales con multifilamento en horizontales da una sensación más suave sin perder del todo el control direccional. Es una solución que muchos jugadores de veteranos descubren tarde, cuando ya cargan alguna molestia crónica.
Una conversación pendiente en el tenis mexicano
Algo que noto, viendo el circuito MX actual desde la perspectiva de quien compitió y volvió, es que todavía falta cultura de asesoría técnica en equipamiento a nivel base. Muchos jugadores juveniles eligen raqueta por lo que ven en torneos internacionales o por recomendación de un compañero, sin pasar por un análisis real de su propio swing. Es un espacio de mejora para el desarrollo del tenis en México: la educación sobre equipamiento debería ir de la mano con la formación técnica desde edades tempranas.
En el circuito de veteranos, en cambio, he visto lo contrario: jugadores que después de años de experiencia han vuelto minuciosos, casi obsesivos, con cada detalle del setup. Es una madurez que se gana con lesiones evitadas y partidos perdidos por decisiones apresuradas.
Cómo evaluar tu propio equipamiento hoy
Si estás en un punto de transición —ya sea que vuelvas al tenis después de una pausa, como me pasó a mí, o que estés en pleno desarrollo juvenil— estas preguntas ayudan a ordenar la decisión:
1. ¿Cuánto tiempo llevo usando la misma raqueta sin revisión?
2. ¿Mi swing ha cambiado en velocidad o amplitud en el último año?
3. ¿Siento molestias recurrentes en muñeca, codo o antebrazo después de entrenar?
4. ¿Elegí mi encordado actual pensando en mi juego o imitando a alguien más?
5. ¿Mi calzado corresponde a la superficie donde juego con más frecuencia?
Responder con honestidad estas cinco preguntas suele revelar más que cualquier catálogo de marca.
Síntesis: el equipamiento como extensión del criterio, no del ego
Lo que el circuito juvenil no me enseñó —y que aprendí compitiendo en veteranos— es que el mejor equipamiento es el que se ajusta a uno, no el que impresiona en la mochila. Esa lección vale tanto para quien sueña con el Banana Bowl como para quien, como yo, decidió volver a la cancha años después con otras prioridades: salud, disfrute, competitividad sostenible.
Si estás pensando en tu próximo torneo o simplemente en ajustar tu preparación, en pedroalfonsoalatorre.com sigo compartiendo estas reflexiones desde la experiencia directa, tanto técnica como de trayectoria. Y si el tenis te ha llevado a viajar por torneos, como me pasó a mí entre Barranquilla y otros puntos del circuito, vale la pena revisar también el lado del bienestar y los viajes que acompañan esta vida competitiva en alfonsoalatorredamy.com y alatorredamy.com.
El próximo punto que juegues, que sea con el equipamiento correcto para el jugador que eres hoy, no el que fuiste hace diez años.