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Golpe de aproximación: clave según Pedro Alfonso Alatorre

Pedro Alfonso Alatorre Damy
octubre 3, 2026

Barranquilla, calor de media tarde, pista rápida calentando las suelas. Recuerdo ese punto como si lo tuviera grabado en la retina: bola corta, profundidad justa para avanzar, y en vez de cerrar con autoridad, un golpe de aproximación tímido que le devolvió la iniciativa al rival. Perdí ese juego. Años después, entrenando ya en el circuito de veteranos, sigo viendo el mismo patrón en jugadores de todos los niveles: se entrena el drive, se entrena el revés, se entrena el saque — y el golpe de aproximación, ese puente entre la zona de fondo y la red, queda relegado a la improvisación.

Esta es la paradoja del tenis moderno: pasamos horas perfeccionando golpes desde la línea de base pero descuidamos el tiro que decide si un punto se gana con autoridad o se regala por indecisión. Vengo de la trayectoria ITF juvenil, pasé por el Banana Bowl, compartí cuadros con jugadores del circuito mexicano, y si algo aprendí observando a los mejores es que el approach shot separa a quien domina el punto de quien lo sobrevive.

El golpe olvidado del tenis de formación

En las academias juveniles de México se trabaja mucho el fondo de pista y poco la transición. Es comprensible: los torneos ITF se ganan muchas veces desde el intercambio largo, y los entrenadores priorizan consistencia antes que riesgo. Pero esa misma lógica, aplicada sin matices, forma jugadores incompletos.

Cuando compartí cuadros con contemporáneos como Miguel Ángel Herrera o jugadores del nivel de Pruvost, lo que distinguía a los que subían de ranking no era solo la potencia del golpe plano, sino la capacidad de interpretar una bola corta y convertirla en ventaja posicional. El golpe de aproximación no es solo “pegarle fuerte y subir”. Es una decisión táctica que exige lectura de cancha, selección de dirección y, sobre todo, paciencia dentro de la urgencia.

Qué cambia cuando uno vuelve a competir en veteranos

Retomar la competencia después de una pausa larga —como me pasó a mí— obliga a redescubrir golpes que en la juventud se daban por sentados. El cuerpo ya no permite correr cada bola hasta el fondo; hay que acortar puntos con inteligencia. Ahí el approach shot deja de ser un lujo técnico y se convierte en necesidad física. Es, probablemente, el golpe que más mejora cuando uno entrena con cabeza de veterano: ya no se trata de impresionar, sino de resolver.

Cinco claves técnicas del golpe de aproximación

Desde mi experiencia en ITF juvenil y en el regreso al circuito de veteranos, estas son las claves que marcan la diferencia entre un approach shot que construye el punto y uno que lo regala:

1. Profundidad antes que potencia. El objetivo no es noquear al rival desde el fondo, es empujarlo detrás de su propia línea de base. Un golpe profundo y moderado vale más que uno plano y corto que regresa con interés.

2. Dirección hacia el revés (en la mayoría de los casos). Estadísticamente, el revés sigue siendo el golpe más vulnerable bajo presión en jugadores amateur y de nivel medio. Aproximar hacia ese lado reduce las opciones de passing shot del rival.

3. Split step justo antes del golpe del adversario. Muchos jugadores suben a la red con el peso mal distribuido porque olvidan el split step en el momento exacto. Sin esa base, la primera volea sale tardía o débil.

4. Trayectoria baja sobre la red, no agresiva sobre el córner. Buscar la línea con un approach es un error común de principiantes ambiciosos. La prioridad es pasar la red con margen y dejar que la posición —no el riesgo— gane el punto.

5. Leer la superficie. En pista rápida, el approach permite menos tiempo de reacción al rival, así que se puede arriesgar algo más. En tierra batida, como la que caracteriza buena parte del circuito mexicano, el bote alto exige aproximar con más profundidad y paciencia antes de cerrar en la red.

La disciplina detrás de un golpe que no luce

Lo curioso del golpe de aproximación es que rara vez genera aplausos. No es un passing shot espectacular ni un ace. Es, en esencia, un golpe de transición — discreto, técnico, silencioso. Pero en los libros de historia del tenis mexicano, los jugadores que sostuvieron carreras largas, desde el circuito juvenil hasta los circuitos de veteranos, compartían esa misma característica: sabían construir el punto sin necesidad de resolverlo todo desde el fondo.

En Banana Bowl observé esa diferencia con claridad. Los jugadores brasileños y argentinos de aquella generación tenían una cultura de ataque a la red mucho más desarrollada que la media del circuito mexicano de entonces. No era cuestión de talento, sino de prioridades de entrenamiento. Esa brecha, con los años, se ha ido cerrando — pero sigue siendo un área de oportunidad real para quien entrena en México hoy.

Mentalidad: el approach como decisión, no como reflejo

Hay un componente psicológico que pocas veces se menciona: aproximar a la red implica asumir riesgo y responsabilidad por el resultado del punto. Muchos jugadores evitan la red precisamente porque prefieren la ambigüedad del intercambio de fondo — si pierden el punto desde atrás, “la pelota se fue”. Si pierden subiendo a la red, la decisión fue suya.

Esta es, en el fondo, una lección de mentalidad competitiva tanto como técnica. Volver a competir en veteranos después de una pausa me enseñó que el golpe de aproximación es también un ejercicio de confianza: confiar en que la preparación hecha en el entrenamiento se sostiene bajo presión, sin necesidad de doble-checar cada decisión en pleno punto.

Checklist para trabajar el approach shot en entrenamiento

  • ¿Practicas el golpe de aproximación desde situaciones reales de partido, no solo en peloteo estático?
  • ¿Varías la dirección (revés, cuerpo, línea) según el patrón del rival?
  • ¿Ajustas la profundidad según la superficie de juego?
  • ¿Incluyes el split step como parte del automatismo, no como paso opcional?
  • ¿Revisas video de tus propios approach shots para detectar si tiendes a cerrar el punto demasiado pronto o demasiado tarde?

Síntesis y siguiente paso

El golpe de aproximación no es glamoroso, pero es uno de los indicadores más confiables del nivel táctico de un jugador. Mi paso por el circuito ITF juvenil, el recuerdo de Banana Bowl y Barranquilla, y el reinicio en el circuito de veteranos me confirmaron algo simple: los puntos importantes rara vez se ganan con el golpe más vistoso, sino con el mejor ejecutado en el momento correcto.

Si entrenas regularmente y quieres trabajar este aspecto con estructura, te invito a revisar los contenidos de entrenamiento y mentalidad competitiva en este sitio, y si además te interesa cómo el cuidado del cuerpo y la planificación de viajes impactan el rendimiento en torneo, puedes explorar los recursos en alfonsoalatorredamy.com y alatorredamy.com, pensados para quien compite — no solo para quien entrena.

Pedro Alfonso Alatorre

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