Skip to main content

Segundo saque bajo presión | Pedro Alfonso Alatorre

Pedro Alfonso Alatorre Damy
agosto 24, 2026

Recuerdo el momento con más nitidez que muchos resultados: 4-4 en el segundo set, mi segundo servicio, y las piernas pidiendo que la pelota saliera rápido para terminar el punto de una vez. Era un torneo ITF juvenil, de esos que se juegan bajo sol de mediodía y sin más público que un par de padres y algún scout tomando notas. No recuerdo el marcador final con exactitud —han pasado años y prefiero no inventar precisión donde la memoria no la tiene—, pero sí recuerdo la lección: el segundo saque no se ejecuta con las piernas, se ejecuta con la cabeza.

Esa distinción, tan simple en el papel, es la que separa a un jugador que sobrevive a la presión de uno que la administra. Y es también el hilo conductor de este artículo: cómo el trabajo técnico del saque —especialmente el segundo— se sostiene o se derrumba según el estado mental del jugador. Soy Pedro Alfonso Alatorre, y esto lo aprendí compitiendo en el circuito juvenil ITF, en torneos como el Banana Bowl y en Barranquilla, y lo confirmé años después al reencontrarme con la raqueta en el circuito de veteranos.

La cancha como laboratorio: Banana Bowl y las lecciones que no se olvidan

El Banana Bowl, en Brasil, es uno de esos torneos que marcan calendario para cualquier junior latinoamericano. Ahí compartí cuadro con jugadores de niveles muy dispares, algunos de los cuales después construyeron carreras sólidas en el circuito mexicano y sudamericano. No voy a atribuir citas ni anécdotas que no puedo verificar con exactitud, pero sí puedo decir que la exposición a ese nivel de competencia —jugadores disciplinados, con rutinas de saque impecables— fue formativa de una manera que ningún entrenamiento en casa replica.

Barranquilla, por su parte, tenía otro carácter: calor húmedo, canchas rápidas, y una afición caribeña que presionaba de forma distinta a la del público brasileño. Ahí aprendí que la técnica del saque no es una fórmula fija, sino una adaptación constante a las condiciones. El grip que funcionaba en superficie lenta se ajustaba en superficie rápida; el timing del lanzamiento cambiaba con el viento costero.

En ese circuito conviví, aunque fuera de lejos, con la generación de jugadores mexicanos que después darían forma al tenis nacional. Nombres como el de Herrera o Pruvost resuenan en esa época del circuito MX, jugadores que —cada uno con su estilo— entendían que el saque no era solo un golpe de poder, sino un golpe de decisiones.

Anatomía del segundo saque: por qué falla bajo presión

Todo jugador tiene un buen primer saque en el entrenamiento. El segundo saque, en cambio, es el que revela el nivel real de un competidor. Bajo presión, el cuerpo tiende a acelerar el gesto, acortar el lanzamiento y perder la relajación del brazo. El resultado: dobles faltas en los momentos que más duelen.

Los 5 elementos técnicos que sostienen un segundo saque confiable

1. Lanzamiento consistente, independiente del marcador. El error más común bajo presión es lanzar la pelota más baja o más adelantada de lo habitual, buscando “controlar” el golpe. Esto rompe la cadena cinética. El lanzamiento debe entrenarse para ser idéntico en el punto 15-0 y en el punto de partido.

2. Rotación de cadera antes que aceleración de brazo. Cuando el jugador siente presión, tiende a compensar con el brazo, generando tensión que reduce precisión. La potencia real del segundo saque —con spin controlado— nace de la rotación de cadera y tronco, no del brazo.

3. Grip continental sin negociación. Bajo estrés, algunos jugadores juveniles cambian ligeramente el grip buscando “más seguridad”, lo cual reduce el spin disponible y hace el saque más plano y más arriesgado. El grip continental, aunque incómodo al inicio, es no negociable para un segundo saque con margen.

4. Respiración antes del ritual de saque. Esto suena more mental que técnico, pero tiene consecuencia física directa: la tensión respiratoria se traduce en rigidez de hombro. Una respiración profunda antes de iniciar la rutina de saque baja la frecuencia cardíaca lo suficiente para recuperar fluidez de movimiento.

5. Aceptar el punto siguiente, no el resultado del saque. Este es el ajuste mental que hice después de mi pausa competitiva y mi regreso en veteranos: el segundo saque no gana el punto, lo empieza. Jugarlo con la expectativa de que sea un golpe ganador genera tensión innecesaria; jugarlo con la expectativa de construir el punto libera el gesto técnico.

El regreso en veteranos: la misma técnica, otra mentalidad

Cuando volví a competir después de mi pausa, esperaba que el cuerpo hubiera olvidado los automatismos. Lo curioso fue lo contrario: el cuerpo recordaba el gesto, pero la cabeza había cambiado. En el circuito de tenis veteranos no hay scouts ni ranking que perseguir con la urgencia de la juventud, y eso —paradójicamente— mejoró mi segundo saque. Sin la presión de “necesitar” el punto, el ritual técnico volvió a fluir.

Esta es una observación que comparto con jugadores del circuito mexicano de veteranos con los que he coincidido en torneos regionales: la madurez competitiva no es solo estrategia, es la capacidad de separar el resultado del proceso. Ese aprendizaje —que en la juventud cuesta interiorizar bajo la presión del ranking— llega con más naturalidad después de una pausa y un regreso consciente al deporte.

Aplicación práctica: cómo entrenar el segundo saque bajo presión simulada

No basta con entender la teoría; hay que replicar la presión en el entrenamiento. Algunas rutinas que utilizo y recomiendo:

  • Series de “solo segundo saque”: eliminar el primer saque del ejercicio obliga al jugador a confiar plenamente en el segundo, sin la muleta psicológica de “si falla, tengo otra oportunidad”
  • Puntuación artificial de presión: jugar sets donde cada doble falta cuenta como dos puntos para el rival, intensificando artificialmente la consecuencia del error
  • Grabación en video del ritual pre-saque: comparar el ritmo de respiración y el tiempo de rutina en situaciones de entrenamiento relajado versus situaciones de simulación de presión.

Estas herramientas, simples en apariencia, son las que marcan diferencia entre un segundo saque que se sostiene y uno que colapsa cuando más se necesita.

Síntesis: técnica y temple, la misma moneda

El segundo saque es, en el fondo, un espejo del jugador completo: revela si la técnica está automatizada lo suficiente para sobrevivir a la presión, y si la mentalidad está entrenada para no sabotear esa técnica. Mi paso por el circuito ITF juvenil —Banana Bowl, Barranquilla— me dio la base técnica; mi regreso en el circuito de veteranos me dio la perspectiva para entender por qué esa base a veces fallaba bajo presión.

Si estás trabajando tu saque, no lo aísles del componente mental: entrena ambos a la vez, con presión simulada y con rituales de respiración conscientes. Y si buscas acompañamiento en ese proceso, en pedroalfonsoalatorre.com puedes conocer más sobre entrenamiento y coaching orientado a jugadores que —como yo— entienden el tenis como una disciplina de largo recorrido, dentro y fuera de la cancha.

Visita mi página principal

Y conoce todo mi camino.